El tribunal establece una prueba para las denuncias de represalias
Miércoles, julio 10, 2013
En el caso University of Texas Southwestern Medical Center v. Nassar, No. 12-484 (24 de junio de 2013), la Corte Suprema de los Estados Unidos sostuvo que el estándar para probar las demandas por represalias en virtud del Título VII de la Ley de Derechos Civiles es un estándar más estricto que el de demostrar que las represalias fueron un “factor motivador” en una decisión laboral adversa. El tribunal sostuvo que las demandas por represalias en virtud del Título VII deben probarse de acuerdo con los principios tradicionales de causalidad de no ser por, no con el estándar de causalidad menor de “factor motivador”. El tribunal sostuvo que un empleado debe probar que una acción laboral adversa no habría ocurrido “de no ser por” una represalia ilegal en violación del Título VII.
El Dr. Nassar es un médico disidente de Oriente Medio que alegó acoso y despido indirecto por motivos de su origen nacional, religión y represalias cuando se vio obligado a renunciar a su puesto debido al acoso de uno de sus supervisores en la universidad. Un jurado falló a favor del Dr. Nassar tanto en las denuncias de acoso como de despido indirecto. El Quinto Circuito anuló la denuncia de despido indirecto, pero falló a favor del Dr. Nassar en su denuncia de represalias. El Quinto Circuito determinó que la universidad estaba motivada, al menos en parte, por represalias. El Quinto Circuito determinó que las denuncias de represalias, al igual que las denuncias basadas en el estatus bajo el Título VII (como discriminación racial, sexual y religiosa), solo requieren una demostración de que la represalia fue un factor motivador de la acción laboral adversa, no su causa de no ser por ella.
En 1991, el Congreso modificó la Ley de Derechos Civiles para disponer que todo lo que tiene que demostrar un empleado es que la discriminación fue un “factor motivador” en una decisión laboral adversa. Si un empleado puede demostrar esto, ganará su caso. Sin embargo, el empleador puede evitar pagar daños y perjuicios si puede demostrar que habría tomado la misma acción de todos modos si no hubiera habido discriminación.
La cuestión en el caso Nassar era si esta disposición de las enmiendas de 1991 se aplica a las reclamaciones por represalias. La Corte Suprema sostuvo que no es así. En representación de la mayoría, la juez Kennedy afirmó que el criterio del factor motivador sólo se aplica a las reclamaciones por discriminación y no a las reclamaciones por represalias. Esa decisión se basó en un análisis minucioso del lenguaje de la ley. En su opinión discrepante, la jueza Ginsburg argumentó que la Corte había considerado anteriormente que las represalias eran una forma de “discriminación” y que la mayoría estaba ignorando la interpretación razonable de la ley y los propósitos subyacentes del “factor motivador” en la enmienda de 1991.

